domingo, 3 de mayo de 2015

Inicio de las rebeliones en México

Entre el periodo de nuestra historia conocido como Guerra de Independencia se produjeron gran cantidad de conflictos violentos a lo largo del México colonial, consistían principalmente en luchas de poder entre élites regionales por el control del Estado. Enfrentamientos entre civiles y militares o entre los militares, y enfrentamientos entre la iglesia y las fuerzas anticlericales.
En 1910 y 1920, las dos grandes revoluciones a escala nacional crearon las bases para la independencia de México a partir de 1820, provocaron cambios en el país que tuvieron lugar a partir de 1920. Sin embargo durante este periodo las revueltas rurales afectaron al país incluso más de lo que habían afectado a la Nueva España colonial.
El punto de separación de las revueltas del campo mexicano entre 1810 y 1910 fue en el año de 1884, cuando Porfirio Díaz empezó su segundo mandato y estableció el estado más fuerte hasta ese entonces del México independiente.
Se abrió la primera línea de ferrocarril entre México y Estados Unidos, con ello se inició un periodo de crecimiento económico extremadamente rápido, con estos cambios los levantamientos rurales se vieron modificados, ahora eran más amplios y eficientes.
Sin embargo fue en el centro de México donde se produjeron cambios todavía más profundos en comparación con la época colonial, varios pueblos se unían para participar en las revueltas, la tierra que había sido un problema secundario en la época colonial, se convirtió en motivo de muchas sublevaciones, las cuales eran más sangrientas y a su vez la represión más pronunciada.

Existían diferencias muy particulares en cuanto a los levantamientos de principios y de finales del siglo XIX. Hasta 1884 la economía en México tenía periodos de crecimiento lentos, el Estado mexicano era débil, desgarrado por la disensión interna y amenazas e invasiones externas.
De 1884 a 1910 se produjo un crecimiento económico altamente rápido, se desarrolló un Estado mexicano fuerte y centralizado por ende se generaron tensiones de tipos completamente nuevos. 

Las revueltas rurales en el sureste de México a principios del siglos XIX

En el sur de México no existía una tradición de lucha contra asaltantes apaches, las diferencias de clase coincidían con las diferencias étnicas. Los hacendados eran blancos o mestizos y los campesinos eran indios.
Los hacendados del sur tenían acceso a los mercados de ultramar y ejercían todo tipo de presiones sobre los campesinos libres, especialmente en Yucatán.
Los hacendados yucatecos empezaron a confiscar tierras indias, se imponían cargas fiscales y trabajos forzados a las clases bajas de la sociedad, procuraban utilizar la capacidad guerrera de los indios para sus luchas de facciones. Por lo que a finales de 1848, los mayas hartos por tanto abuso parecían estar repitiendo lo que habían hecho tres siglos antes cuando los españoles intentaron conquistar Yucatán. Declarando que había llegado la hora de que los indios reclamaran sus tierras, pensando en expulsar y masacrar a todos los blancos y mestizos.
Aunque el gobierno logró recuperar el control sobre la mayor parte de Yucatán, no pudo derrotar a los indios rebeldes, que se establecieron en el extremo sur de la península creando un Estado, el cual estaba gobernado por una coalición de dirigentes militares y sacerdotes de una deidad, la Cruz Parlante, cuya religión combinaba el cristianismo con los antiguos cultos mayas.
Las guerras de castas de Yucatán tuvieron gran impacto en México, a lo que le siguió La Guerra de Castas de Chiapas, el cual consistía en un movimiento religioso que se desarrolló en 1868 entre los indios Chamulas de Chiapas con el propósito de expulsar o matar a todos los habitantes blancos y mestizos de ese estado.

Sin embargo los indios Chamula no utilizaron su fuerza para expulsar a los no indios de su territorio, simplemente se retiraron de la sociedad mexicana, rehusándose a pagar impuestos o proporcionar trabajo. Se retiraron de la religión católica y establecieron una religión propia. Los chamulas se sublevaron en 1868, cuando los blancos como consecuencia de la derrota del gobierno del emperador Maximiliano y el fin de la guerra civil en México, se sintieron suficientemente fuertes para reimponer su control sobre los indios recaudando impuestos e intentando destruir sus símbolos religiosos. A diferencia de los Yaquis y los Mayas, los chamulas fracasaron, pues sólo desarrollaron una estrategia defensiva y no el tipo de postura ofensiva que caracterizó a sus equivalentes de Yucatán y Sonora. 

Las revueltas del norte de México a principios del siglo XIX

La característica interna dominante en la frontera norte durante éste periodo, como en el siglo XVIII, era la paz y la comunidad de intereses. Pues las continuas guerras apaches estallaron alrededor de 1830 y el Estado mexicano no tenía ni los medios ni la organización para pacificar o sobornar a los apaches. Además al ver que la frontera estadounidense avanzaba y la mexicana retrocedía, optaban por emprender asaltos contra México. Por ello los conflictos entre hacendados y campesinos se dejaban de lado para unirse contra los asaltantes indios. Los propietarios de fincas recibían a los campesinos ya que les servían como nuevas fuerzas militares. En contraste con la época colonial, el Estado mexicano tenía una legitimidad mucho menor que la que había gozado el gobierno español.  Para los campesinos el gobierno no era capaz de otorgarles el tipo de protección que les habían prestado las autoridades coloniales españolas, pues no los protegía frente a los hacendados ni frente a las tribus de indios nómadas de las regiones fronterizas, por lo que el gobierno central perdió prestigio a los ojos de muchos campesinos.